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Full text of "Las hijas de Elena : proverbio original en un acto y en verso"

o h. <± ó 



EL TEATRO. 



DE OBRAS DRAMÁTICAS Y LÍRICAS. 
LAS HüASJpE ELENA. 

PROVERBIO ORIGINAL EN DH ACTO Y EN VERSO. 




MADRID: 

IMPRENTA DE JOSÉ RODRÍGUEZ, CALVARIO, 18. 

1864. 



CATALOGO 

DE LAS OBRAS DRAMÁTICAS Y LÍRICAS DE LA GALERÍA 
EL TEATRO. 



Al cabo de lósanos mil... 
Amor de antesala. 
Abelardo y Eloísa. 
Abnegación y nobleza. 
Angela. 

Afectos de odio y amor. 
Arcanos del alma. 
Amar después de la muerte. 
Al mejor cazador... 
Achaque quieren las cosas. 
Amores sueño. 
A caza de cuervos. 
A caza de herencias. 
Amor, poder y pelucas. 
Amar por señas. 
A falta de pan... 
Articulo por articulo. 
Aventuras imperiales. 

Bonito viaje. 
Boadicea, drama herúxco. 
Batalla de reinas. 
Berta la flamenca. 
Barómetro conyugal. 
Bienes mal adquiridos. 



Corregir al que yerra. 

Cañizares y Guevara. 

Cosas suyas. 

Calamidades. 

Como dos gotas de agua. 

Cuatro agravios y ninguno. 

¡Como se empeñe un marido! 

Con razón y sin razón. 

Cómo se rompen palabras. 

Conspirar con buena suerte. 

Chismes, parientes y amigos. 

Con el diablo á cuchilladas. 

Costumbres politicas. 

Contrastes. 

Catilina. 

Carlos IX y los Hugonotes. 

Carnioli. 

nos sobrinos contra nn tio. 

D. Primo Segundo y Quinto. 

Deudas de la conciencia. 

Don Sancho el Bravo. 

Don Bernardo de Cabrera. 

Los artistas. 

Diana de San Román. 

a. Tomás. 

De audaces es la fortuna. 

Dos hijos sin padre. 

Donde menos se piensa... 



El amor y la moda. 

¡Está loca! 

En mangas de camisa. 

El que no cae... resbala. 

El niño perdido. 

El querer y el rascar... 

El hombre negro. 

El fin de la novela. 

El filántropo. 

El hijo de tres padres. 

El último vals de Weber. 

El hongo y el miriñaque. 

¡Es una malva! 

Echar por el alajú. 



El clavo de los maridos. 

El onceno no estorbar. 

El anillo del Rey. 

El caballero feudal. 

¡Es un angelí 

El 5 de agosto. 

El escondido y la tapada. 

El licenciado Vidriera. 

¡En crisis! 

El Justicia de Aragón. 

El Monarca y el Judio. 

El rico y el pobre. 

El beso de Judas. 

El alma del Rey Garda. 

El afán de tener novio. 

El juicio público. 

El sitio de Sebastopol. 

El todo por el todo. 

El gitano, ó el hijo de las Alpu- 

j arras. 
El que las da las toma. 
El camino de presidio. 
El honor y el dineío. 
El payaso. 

Este cuarto se alquila. 
Esposa v mártir. 
El pan de cada dia. 
El mestizo. 

El diablo cu Amberes. 
El ciego. 

El protegido de las nubes. 
El marqués y el marquesito. 
El reloj de San Plácido. 
El bello ideal. 
El castigo de una falta. 
El estandarte español á las costas 

africanas. 
El conde de Montecristo. 
Elena, ó hermana y rival. 
Esperanza. 

El grito de la conciencia. 
¡El autor! ¡El autor! 
El enemigo en casa. 

Furor parlamentario. 
Faltas juveniles. 

Gaspar, Melchor v Baltasar, 6 el 

ahijado de todo el mundo. 
Genio y figura. 

Historia china. 

Hacer cuenta sin la huéspeda. 

Herencia de lágrimas. 

Instintos de Alarcon. 
Indicios vehementes. 
Isabel de Médicis. 
Ilusiones de la vida. 
Imperfecciones. 

Jaime el Barbudo. 
Juan sin Tierra. 
Juan sin Pena. 
Jorge el artesano 
Juan Diente. 



Los nerviosos. 



Eos amantes de Chincb 
l.o mejor de los dados., 
l.os dos sargentos espai 
Los dos inseparables. 
I,a pesadilla de un case 
La Lija del rey Rene. 
Los extremos. 
Los dedos huéspedes. 
Los éxtasis. 
La posdata de una carta 
La mosquita muerta. 
La hidrofobia. 
La cuenta del zapatero. 
Los quid pro quos. 
La Torre de Londres. 
Los amantes de Teruel. 
La verdad en el espejo. 
La banda de la Condesa 
La esposa de Sancho el B 
La boda de Quevedo. 
La Creación y el Diluvie 
I. a gloria del arte. 
La Gitana de Madrid. 
La Madre de San Ferna 
Las íloresi de Don Juan. 
Las aparrencias. 
Las gueeras civiles. 
Leccionsdeamor . 
Los maridos. 
La lápida mortuoria. 
La bolsa v el bolsillo. 

La libertad de Floreuci 

La Archiduquesita. 

La escuela délos amigo 

La escuela de los perdi' 

La escala del poder. 

Las cuatro estaciones. 

La Providencia. 

Les tres banqueros. 

Las huérfanas de la Caí 

La ninfa Iris. 

La dicha en el bien ajen 

La mujer del pueblo. 

Las bodas de Camacho. 

La cruz del misterio. 

Los pobres de Madrid. 

La planta exótica. 

Las mujeres. 

La unión en África. 

Las dos Beinas. 

La piedra filosofal. 

La corona de Castilla 

La calle de la Montera 

Los pecados de los padi 

Los infieles. 

Los moros del Riff. 

La segunda cenicienta 

La peor cuña. 

La choza del almadren 

Los patriotas. 

Los lazos del vicio. 

Los molinos de viento 

La agenda de Correlar 

La cruz de oro. 

La caja del regimiente 

Las sisas de mi mujet 

Llueven hijos. 

Las dos madres. 

Mi mamá. 

Mal de ojo. 

Mi oso y mi sobrina. 

Martín Zariano, 



LAS HIJAS DE ELENA, 



PROVERBIO ORIGINAL 



EN UN ACTO Y EN VERSO, 



D. RAFAEL GARCÍA Y SANTISTERAN. 



Representado por primera vez en el teatro del Príncipe el dia 3 
de Octubre de 1864. 



ll V S«fi nc R, ESTEBAN ' 

j c!mbS*íMWíTKíHII.I 

f„ MADRID ltó l 



MADRID. 

IMPRENTA DE JOSÉ RODRÍGUEZ, CALVARIO, 18. 
f8S4. 



PERSONAS. ACTORES. 



ROSITA Sra. Hijosa. 

JUANA Zapatero. 

DON RUPERTO Su. Fernandez. 

JUSTO Ibañez. 



La acción se supone en Pozuelo. 



Las indicaciones están tomadas del lado del actor. 



La propiedad de esta obra pertenece á su autor; y nadie podrj 
sin »u permiso reimprimirla ni representarla en España y sus pose- 
siones, ni en los países conque haya ó se celebren en adelante con 
tratos internacionales, reservándose el autor el derecho de traduc 
cion. 

Los comisionados de la Galería dramática y lírica titulada El Tea 
tro, son los exclusivos encargados de la venta de ejemplares y de 
cobro de derechos de representación en todos los puntos. 
Queda hecho el depósito que marca la ley. 



ACTO ÚNICO. 



Sala modestamente amueblada. Puerta al foro y dos á 
la izquierda. Ala derecha, en primer término, una 
reja que da á la calle. Un piano y un veladoicito. 



ESCEiNA PRIMERA. 



Aparece sentada al piano, y dando golpes en él 

Pues no dicen que es difícil 
tocar el piano. Quiá! 
Con unas cuantas lecciones 
cualquiera le hace sonar. 
Y cuando todos lo tocan, 
poco intríngulis tendrá. 
Lo que es preciso son puños; 
se da fuerte, y nada mas. 
Uy, qué peste de pianos! 
hasta en el Rastro los hay: 
uno han puesto en un fonducho 
en que dan callos á real! 

VOZ. Juana. (Por la reja.) 

Juana. Quién llama? 

Voz. El cartero. 

Carta para el amo. Ahí vá. 



612878 



— 6 — 

Ablir. (Cae la carta á la escena.) 

Juana. Con Dios, divertirse, 

y que no haya novedad. 
Qué cartero! es un cohete! 
ni un tren le puede alcanzar! 
Conque es carta para el amo? 
pues luego se le dará. 

(La deja sobre el veladorcito.) 

Pero lo que yo quisiera 

es saber representar. 

Para eso mi señorita; 

en toda España no hay 

ni mejor aficionada, 

ni muchacha con mas sal. 

Como que tienen un teatro 

en casa del capitán! 

Y qué bien dice aquel trozo: 

«si usted no se casa, atrás.» 

ESCENA II. 



Justo. Quién da esos gritos? 

(Por la colateral derejha secundo término ) 

Juana. (Ah! el amo!) 

Justo. Calla, que lo haces muy mal. 
Juana. Pues lo que es para zarzuela, 

de fijo servia ya. 
Justo Y la señorita? 
Juana. Ahora 

se ha principiado á peinar. 

Se está poniendo los cuernos. 
Justo. Vino el médico don Blas? 
Juan\. No, señor. 
Justo. Vamos de caza. 

Juana. Hoy también? es mucho afán! 

no he visto un hombre que tenga 

mas afición á matar. 
Justo. Qué sabes tú? 
Juana. El pobrecillo 

es una calamidad; 






Justo. 

Juana. 
Justo. 



Juana. 
Justo. 
Juana. 



Justo. 
Juana. 



UST0 



cuando sale á ver enfermos 

va el enterrador detrás. 

Yo, francamente, le tengo 

odio y mala voluntad. 

Él es quien nos ha traído 

á este maldito lugar; 

á este Pozuelo del diablo 

que confunda Barrabás. 

Bien sé que en Madrid es moda, 

y no hacerlo es cursi ya, 

que las personas decentes 

salgamos á veranear; 

pero lejos; no tan cerca, 

á Alicante, al Cabañal, 

y después al extranjero, 

á Deva ó San Sebastian. 

Justo; y volver luego á España, 

á Varsovia y á Orleans. 

Estás en geografía 

tan fuerte como en guisar. 

Bien; yo no sé el mape-mundi 

de España. 

Qué atrocidad! 
Pero ese don Blas no viene; 
nos vamos á achicharrar. 
En fin, ese mata-sanos... 
Juana. 

No lo diré mas. 
Se ha empeñado en que estos aires 
y este sol, que es un volcan, 
van á hacerle á usté un efecto 
maravilloso, ideal. 
Y si usted tiene alifafes, 
son goteras de la edad; 
por haber corrido mucho 
in diebus Mis, cabal. 
Yo no sé cómo te aguanto. 
Pues se puede usted quejar. 
Dónde halla usté otra criada- 
de mi estofa y calidad? 
Si, es cierto; pero en mi vida 
he visto un descaro igual. 



— 8 — 



Juana. 

Justo. 
Juana. 



Justo. 



Juana. 

Justo. 

Juana. 

Justo. 



Juana. 

Justo. 



Juana. 
Justo. 



Juana. 



Tienes la lengua muy larga. 
No me la he visto jamás. 

(Sacando la lengua y mirándosela.) 

(Después de todo es graciosa.) 

Bien se puede usté alegrar 

de haber topado conmigo, 

que soy de lo que no hay. 

Ño sirvo aqui para todo? 

Esa es la pura verdad. 

También sirves de estafeta, 

y no me lo negarás, 

y traes cartitas á Rosa 

de ese pollito en agraz, 

que en Madrid la hacia cocos, 

y que he visto por acá. 

Pero eso, señor don Justo, 

es obra de caridad. 

Pues esas son caridades 

que no puedo tolerar. 

Rosita está prometida 

á don Ruperto Alcaráz. 

Aun aguarda usté á ese prójimo 

que no vuelve de Ultramar? 

Cuando en diez años no ha escrito 

es que tronó por allá. 

Pero no ha cumplido el plazo, 

y yo espero hasta el final. 

Aun queda un año, y si viene... 

Asi se lo trague el mar. 

Se casará con Rosita, 

porque esa es mi voluntad. 

Luego, volverá de América 

con un bonito caudal. 

Comprendo; y de lo que traiga 

comeremos los demás. 

Cuando se marchó, aun vivia 

mi desgraciada mitad, 

mi Elena y mis tres gemelas! 

una sola tengo ya! 

Cuántas mudanzas ha habido 

desde entonces! 

¡No hay que hablar, 



— 9 — 

Justo. Solo yo sigo en la Deuda, 
debiendo cada vez mas. 

ESCENA III. 

DICHOS y ROSA. 



Rosa. 


Dónde está mi papaito? 






(Colateral izquierda, primer término.) 


" 




Muy buenos dias, papá. 






Te vas de caza? 




Justo. 


Lu ignoro. 
Tarda tanto ese don Blas. 


- 


Rosa . 


Yo estudiaré mi comedia; 
vamos á hacer el Don Juan. 




Juana. 


Ah! señor! se me olvidaba 
esta carta. 




Justo. 


Venga acá: 
siempre te pasa lo mismo. 




Rosa. 


Luis Viene hoy. (Ap. á Juana.) 




Juana . 


Le iré á esperar, (id .) 




Justo. 


Calle, es de él! sí; de Ruperto. 




Yoz. 


Don JuStO. (Por la reja.) 




Justo. 


Oh felicidad! 
Ya está en Madrid Pues mañana 
le tengo de ir á abrazar. 




Voz. 


Don Justo. 




Justo. 


Hombre, ya era hora! 




Rosa. 


Qué afición! 




Juana. 


Tal para cual. 




Justo. 


Entérate de esta carta. (Dándosela.) 




Rosa. 


Bien. 




Justo. 


Y por ella verás... 




Voz. 


Don Justo. 




Justo. 


Dale! Ya sabes 
que con él te has de casar. 




Voz. 


Don Justo ! 




Justo. 


Voy. Qué apreturas! 
esto es venir tarde y mal. 




Juana. 


Eh! señor? esa polaina; 
que se la va usté á pisar. 






(D. Justo y Juana se marchan por el foro izquieru 


la.) 



— 10 — 
ESCENA IV. 



Hola! al fin ha parecido 

mi ultramarino doncel! 

Esta carta será de él; 

veamos su contenido. 

«Madrid 19 de julio de 1863.— Querido Jus- 

»to: Me prometiste hace diez años, al partir 

«yo á América, la mano de una de tus tres 

«hijas gemelas, que entonces eran muy ni- 

»ñas, si al cabo de cierto tiempo volvía del 

«Nuevo Mundo con mi fortuna hecha. En 

»este año termina el plazo que me diste, y 

«ayer entré en Madrid resuelto á exigirte 

»tu promesa. He preguntado por tí en la 

«Deuda, y me han dicho que estabas en ese 

«pueblo. No voy á verte porque estoy muy 

«cansado; pero no tardará en volar á darte 

«un abrazo, tu antiguo amigo, Ruperto Al- 

«caráz.» 

Pues llega usté tarde, amigo; 

tengo un novio, Luis Morales, 

que espera veinte mil reales 

para casarse conmigo. 

Pero aun no estoy convencida; 

¿se casará al fin de veras? 

mire usted que las solteras 

tenemos poca salida. 

Hoy que, por probar fortuna 

y en constante clamoreo, 

grita en masa el sexo feo 

en la prensa y la tribuna: 

«¡Á a gruparse los partidos! 

¡unión, fusión, coalición! 

¡ay, si la revolución 

nos encuentra divididos! 

¡apoyo al gobierno!» Y esto 

se dice con el fin sano 

de comer, cuchara en mano, 



— II — 

del rancho del presupuesto, 

¿por qué, si se proclamó 

que cesen odiosos nombres, 

han de uuirse hombres con hombres 

pero con mujeres no? 

¿Qué hablan de unión liberal? 

retraídos de mil modos 

hoy son progresistas todos 

para la unión conyugal; 

y causándonos mal tercio 

huyen de la vicaria, 

que se cierra el mejor dia 

por cesación de comercio. 

¿Y durará ese egoísmo? 

¿Será ese sistema eterno? 

¿No ha de hacer algo el gobierno 

contra ese pan-sollerismo? 

Que tenga mas protección, 

y por las solteras hablo, 

la epístola de san Pablo, 

que es nuestra Constitución. 

Cesante todo empleado, 

jefe, auxiliar ó escribiente, 

que á treinta años no presente 

la partida de casado. 

Y si no se nos auxilia 

clamaremos con verdad: 

«Dios salve á la sociedad, 

y Dios salve á la familia.» 

ESCENA V. 



Juana. ¡Ay, señorita! (Por el fondo.) 
Rosa. ¿Qué pasa? 

Juana. Debe ser él. 
Rosa. Pero quién? 

Rosa. Es feo y no mira bien, 

y está á la puerta de casa. 
Rosa. Si escribe desde Madrid 

que hoy no viene! 



— 12 — 



Juana. 


Pues él es: 
lo habrá pensado después, 
ó quizá fuera un ardid. 
Y trae mas tiesos los picos! 




Rosa. 


Y qué hacemos 




Juana. 


Yo no sé... 
Si usted quiere, le daré 
con la puerta en los hocicos. 




Rosa. 


Es amigo de papá, 
y ya ves tú... 




Juana. 


Sí, ya veo... 
Pues le diré que es muy feo; 
y que tiene usté otro ya. 




Rosa. 


Por Dios no me comprometas! 




Juana. 


Algo hay que hacer: entra ó no? 




Rosa. 


Dudo... 




Juana. 


Que pase si no, 
y le daremos cluletas. 
Las vende aquí el tio Canuto 
de caballo matalón, 
que matan de un torozón 
antes de medio minuto. 
Con un par tiene bastante 
para pegar el gran trueno. 




Rosa. 


Se me ocurre un plan muy bueno: 
dile que suba al instante. 
No soy actriz consumada? 




Juana. 


Lucirá usté en cualquier parte. 




Rosa. 


Pues bien, no dirán que el arte 
no me sirve para nada. 
Me divertiré con él. 




Juana. 


Y yo, soy de la partida? 




Rosa. 


Sí. Ve á mi cuarto en seguida 
y te diré tu papel. 




Juana. 


Bravo! asi; que haya jaleo! 
me muero por los belenes. 




Rosa. 


Prontito. Qué calma tienes! 




Juana. 


Voy por ese Macabeo. (váse por el fondo 


■) 



— 43 — 
ESCENA VI. 



Pues señor, la idea es buena. 
Ánimo, y vamos á ver 
á cuál toma por mujer 
de las tres hijas de Elena. 

(Váse por la colateral izquierda, primer término. ) 

ESCENA VII. 

JUANA y D. RUPERTO. 

D. Ruperto entra por la puerta del fondo, con na gran sombrero 
de jipijapa y haciéndose aire con un abanico. 

Juana. Por aqui, don Jipijapa; 

no se dé usté un coscorrón: 
aguarde usted en este cuarto, 
que pronto de vuelta estoy. 
(Corro á que la señorita 
me dé parte en el complot.) 

(Váse por donde Rcsita.) 

ESCENA VIH. 



Al cabo podré sentarme; 

no ha sido malo el plantón. 

Uf! ni en la tierra del fuego 

se siente tanto calor! 

Ay, qué polvo! y sobre todo, 

qué sinapismo de sol! 

debo tener las espaldas 

lo mismo que un chicharrón. 

Por fortuna esto está fresco, 

y ya el mal rato pasó. 

Lo que voy sintiendo ahora 

es un apetito atroz. 



— 14 — 

Don Justo salió de caza; 

es capricho. Quiera Dios 

que no cace un tabardillo 

por cazar á algún gorrión. 

Pero, en íin, veré á sus hijas; 

asi escojo lo mejor, 

y en cuanto estén los papeles 

mi blanca mano le doy. 

Eres muy pillo, Ruperto! 

si, señor; muy culebrón! 

digo, la prueba es bien clara: 

vamos á cuentas si no. 

— De dónde vienes? — De América. 

— Traes dinero? — No, señor. 

— Pero de allí todos vuelven 

millonarios? — Menos yo. 

Tengo una suerte mas negra 

que la de un negro marrón; 

compré negros; me atraparon, 

y el negocio fracasó. 

Luego marché á California, 

donde vi mucho español; 

pero mina en que yo entraba 

al punto se iba el filón. 

Por eso desesperado 

tomé en la Habana el vapor, 

y vuelvo á mi amada patria, 

perdida toda ilusión, 

sabiendo bailar el tango, 

mas cetrino de color, 

sin un cuarto en el bolsillo, 

y con reuma á discreción. 

Yo necesito casarme; 

y si pudiera ser, hoy; 

que al darme don Justo su hija 

me dé también para arroz. 

Viviré con papá suegro, 

que nos mantendrá á los dos, 

y correrá con el ama 

si hay fruto de bendición; 

y me pagará las deudas, 

(porque soy muy gastador) 



— 15 — 

al zapatero y al sastre, 
y al camisero Dubost. 
Acaso es un caso nuevo? 
no me caso por amor: 
me caso por tener casa; 
que anda escasa la ración. 
Pero, señor, nadie sale; 
ya empiezo á cargarme yo. 
Ah! por allí veo faldas; 
chico, ponte seductor. 
Justo; es una del terceto. 
Viene leyendo. Gran Dios! 
si será mujer de pluma! 
Pues ya para mí tronó. 

ESCENA IX. 

D. RUPERTO y ROSA. 

Sale Rosita leyendo, sin ver á D. Ruperto; y se dirig-e hacia e] 

sillón donde se sienta. Juana atraviesa la escena y se va por el 

foio. 

Rosa. «El mundo está pervertido, 
»y los que viven en él, 
»irán de fijo al infierno 
»por siempre jamás, amen!» 

Ay, qué miedo! (Persignándose.) 

Rup. (Está rezando?) 

Rosa. «Porque el picaro Luzbel 

»anda siempre tras las almas 

»como el lobo tras lares!» (Se sienta.) 
Rup. (Se ha sentado; yo me acerco: 

y viste con sencillez, 

y el aire parece humilde... 

esta va á ser mi mujer. 

No me ha visto; voy á hablarla.) 

Estoy á los pies de usted. 

ROSA. Ay! Huye, atrás! (Gritando y haciéndole la cruz.) 

Rup. Soy Ruperto. 

Rosa. Jesús, Maria y José! 

Creí que era el enemigo. 



— 16 - 

Rup. Qué enemigo? 

Rosa. Lucifer! 

Anda siempre persiguiéndome 

para cogerme en la red. 
Rup. Pero yo no tengo facha 

masque de un hombre de bien. 
Rosa. Perdóneme usted si acaso 

le he ofendido. 
Rup. No hay de qué. 

Usté es hija de don Justo? 
Rosa. Si; soy una de las tres: 

la Anita. 
Rlp. Por muchos años. 

Yo he interrumpido tal vez... 
Rosa. Ya sé el libro de memoria. 

Es El túnel de la fé 

ó el globo del alma mística 

para subir al edén. 
Rup. (¡Sopla, qué título!) Hablemos 

de un asunto de interés. 
Rosa. ¿Á usted no le tienta el diablo? 
Rup. ¿Á mí? Señora, no sé. 

Es el caso que yo vengo... 
Rosa. ¡Ay! ¡Conmigo está cruel! 
Rup. (¡Dale!) 

Rosa. Me persigue tanto... 

Rup. Lo siento; yo le hablaré. 
Rosa. Que al fin caí. ¡Soy muy mala! 
Rup. ¿Eh? ¿qué es eso de caer? 
Rosa. Hace un mes que fui á un baile, 

y el vestido que estrené 

tan corto estaba de arriba 

que fué un escándalo aquel! 
Rup. Toma, pues asi van todas. 

Ya el pudor se fué á los 'pies, 

y por eso se los tapan, 

que es ¡o que queda por ver. 

Mas pasemos á otro asunto. 

Yo, cuando áCuba marché... 
Rosa. Qué bien dijo el padre cura 

que predicó antes de ayer; 

que el diablo... 



— 17 — 

Rlp. Nos lleve á todos, 

(Cuidado que es pesadez! 
liuyamos de esta beata.) 
Rosa. Se marcha usted? 
Rlp. Volveré; 

y entre tanto entre usted monja. 
Rosa. Yo monja? 
Rlp. Es mi parecer. 

Rosa. Cómo, si pienso casarme? 
Rlp. Casarse? Pues si esa es 
la peor de las peores 
tentaciones de Luzbel. 
Rosa. Papa al ñn me ha convencido 
y le debo obedecer. 
Dice que usted me conviene 
para marido. 
Rlp. Si, eh? 

Rosa. Para cuando nos casemos, 
he escrito ya en un cartel 
nuestro plan de vida. 
Rlp. Hola! 

(Será chistoso.) 
Rosa. Oiga usted. 

Es preciso levantarse 
antes del amanecer, 
y tomar las disciplinas... 
Rcp. Eso es empezar muy bien. 
Rosa. Para castigar la carne. 
Rcp. (Ó azotar á la pared.) 
iíosa. En seguida á la parroquia, 
á rezar hasta las diez; 
un sorbo de chocolate 
y á andar iglesias después; 
á comer y á la novena; 
rosario al anochecer; 
trisagio al irse á la cama, 
y disciplina otra vez. 
En las procesiones, siempre 
el pendón será de usted. 
Rlp. (Valiente par de pendones 

Íbamos los dos á ser.) 
Rosa. .Mucho avuno, como dice 



— 48 — 

mi primo carnal Miguel, 

que ahora estudia teología, 

y me gusta mas que usted. 
Rup. (Bravísimo! doña Escrúpulos 

tiene primito también.) 

Pues el pendón que lo lleve 

ese arzobispo novel. 
Rosa. Ruperto! 
Rup. Me llamo andana. 

(Á esta ya la desahucié.) 
Rosa. Es posible! Mal cristiano, 

hugonote, hereje, infiel. 
Rup. (Ya sacó el diablo las uñas.) 

Niña, se va usté á exceder. 
Rosa. Tú vas á perder mi alma; 

yo me condeno. 
Rup. Y por que? 

Rosa. Porque estaba consentida 

en que iba á ser lu mujer, 

y tendré mas tentaciones... 

Jesús, Maria y José! 
Rup. Pues nada; ayuno y correas; 

que eso refresca la piel. 
Rosa. Pero esto noquedaasí; 

yo al gobierno acudiré 

para que me haga justicia, 

Judas sin Dios y sin ley! 
Rup. (Á que me araña esta santa?) 
Rosa. Fariseo, Lucifer, 

iconoclasta, ismaelita! 
Pup. Al orden! 
Rosa. Matusalén! 

Toma para que te acuerdes. (Pellizcándole.) 
Rup. Ay! Aguarda. 
Rosa. Hasta después. 

(Se ví por el mismo lado: Rup-rto quirre seguirla; 
tropieza en una silla, y cae.) 



— 49 — 

ESCENA X. 



Ay! me he roto el espinazo! 
y si el reuma me retoña... 
pues lo que es esa gazmoña 
me ha de pagar el porrazo. 
Me dio un pellizco de bruja, 
de los buenos; aun me escuece... 
si por lo fino parece 
que me ha clavado una aguja. 
Y cómo se ha enfurecido 
porque no era mi mujer! 
por fuerza debe tener 
hidrofobia de marido. 
Cen todo su aire pacato 
y sus trazas de bendita, 
poco ha tardado la Anita 
en sacar los pies del plato. 
No, pues si las otras dos 
se parecen á su hermana, 
pronto me vuelvo á la Habana 
en paz y en gracia de Dios. 
Ay! siento aqui un dolorcito... 
yo no tengo un hueso entero. 

ESCENA XI. 

D. RUPERTO y JUANA. 

Juana.. Suponiendo, caballero, 

(Con bandeja y servicio de almuerzo por el fcro ) 

que tendrá usted apetito, 
me tomé la libertad 
de disponerle el almuerzo 
que traigo aquí. 

(Coloca todo sobre el veladrrcito. ) 

Rup. Buen refuerzo. 

(Se sienta á almorzar.) 

Tengo apetito, es verdad; 



~ 20 — n 

liaremos honor al pialo. 
Juana. Tieno usted reuma? 
Rup. Yo? Quiá! 

Juana. Como usted es viejo ya, 

y amia lo mismo que un palo. 

(Vaya con don Sisebuto!) 
Rup. No es nada; fué un tropezón. 

Huelen bien. (Queriendo partir las chuletas.) 

Juana. Como que son 

chuletas... (del tio Canuto.) 
Rup. Esto pronto se trasiega. 

Sabes que tu señorita... 
Jihna. Cuál? porque son tres. 
Rup. La Añila; 

es una santa de pega. 
Juana. Que es santa de pega? 
Rup. Si. 
Juana. No haga usted que me alborote; 

usted si que es un pegote 

que viene á atracarse aqui. 
Rup. (Qué descaro!) 
Juana. Este gorrón 

me saca de mis casillas. 
Rup. De qué son estas costillas? 

no las parte ni un canon. 
Juana. Qué de quién? del carnicero. 
Rup. Puede. 

Juana. Y á usted qué le importa? 

Rup. Ó es que el cuchillo no corta? 
Juana. Yo las pedí de carnero. 
Rup. Sudo como un cavador; 

suspenderé esta faena. 

Conque tronó doña Elena? 
Juana. Asi dicen. 
Rup. Qué dolor! 

Y las tres gemelas... 
Juana. Pues; 

se quedaron sin mamá. 
Rup. Cosa rara. (Á que esta vá 
á ganarse algún revés.) 

Y siguen tan parecidas? 
Juana. Cada dia mas. 



— 21 — 

Rup. Si, eh? 

Juana. Es de lo que no se ve. 
Rup. Pues estarán divertidas. 
Juana. En el cuerpo, en los modales, 

en la voz, la cara, el gesto, 

y nada exagero en esto, 

todas las tres son iguales. 

Y para que mas se note 

tan extraño parecido, 

á las tres les lia salido 

un lunar en el cogote. 
Rup. Qué rareza! 
Juana. (Qué inocente!) 

La familia está asombrada. 
Rup. No se distinguen en nada? 
Juana. En los nombres solamente. 
Rup. Pues eso de broma pasa. 

Dígole á usted que no es gravo, 

si al casarse uno, no sabe 

con cuál de las tres se casa. 
Juana. Yo las confundo, y soy lista; 

y no hay exageración. 

Ana tuvo una fluxión, 

y fué con Rosa á un dentista, 

y el pobre se equivocó, 

y con toda sangre fría, 

la muela que á una dolía 

á la otra se la sacó. 
Rup. De veras? 
Juana. (Muy gorda es!) 

Rup. Qué hambre tengo! Á ver si ahora.. 
Juana. Ya lleva usted una hora. 
Rup. Pues no las parto ni en tres. 
Juana. Á mí me es indiferente; 

le haré á usted patatas fritas. 
Rup. Pero á qué andarse en chiquitas? 

las voy á meter el diente. (Lo hace ) 
Juana. Pues, como es un bodegón. 

Vamos, parece mentira. 
Rup. Qué duras! 
Juana. (Si; tira, tira; 

toca bien el serpenton.) 



¡22 

ESCENA XIÍ. 

DICHOS y ROSITA. 

Rosa, vestida de corto y con pmtalones; aparece por la colate- 
ral izquierda sin ser vista. Se sube sobre una silla, y dando 
un sallo, la deja caer. 

Rosa Pataplum. 

Juana. Ay! 

Rup. Terremoto? 

Favor! 
Rosa. Qué es eso? Quién grita? 

se lia asustado? 
Juana. Es la Rosita. (Á Ruperto.) 

Rosa. No arma usté mal alboroto! 

Quítate tú de delante. 
Rui». (Habráse visto el escuerzo!) 
Juana. (Voy á llevarme el almuerzo, 

qti ya ha comido bastante.) 

(Váse c 11 la bandeja y el almuerzo por el foro.) 

ESCENA XIII. 

ROSITA y RUPERTO. 

Rup. (Pues no me hadado mal susto! 

vaya una presentación!) 
Rosa. Cálmate, hombre; eso no es nada; 

tú sabes gimnasia? 
Rup. No. 

Rosa. En Price hay un payaso, 

un clown, diré mejor, 

que se parece á tí mucho 

en el aire y en la voz. 
Rup. Niña, qué ha de parecérseme? 

(Bonita comparación: 

una me llama demonio, 

y otra payaso; es atroz.) 
Rosa. ¡ Y en lo tosco. 
Rup. Por lo visto 



— 23 — 

tú no sabes quién soy yo. 
Rosa. Vaya, mi novio Ruperto, 

que viene allá del Mogol. 
Rup. De América. (Este pimpollo 

va á ganarse un coscorrón. 

Pero yo estaba almorzando... 

¡calle! el almuerzo voló.) 
Ros\. Yo me casaré contigo; 

debes ser muy bonachón. 
Rup. Yo bonachón? Soy un tigre. 

ROSA. Ay! (Ret-orediendo.) 

Rup. (¡Qué niña tan precoz!) 

Rosa. Jesús! ¡qué feo te pones 

cuando te enfadas! Qué horror! 
Rup. (Dios me tenga de su mano, 

porque me pierdo si no.) 

Yen acá, zangolotina. 
Rosa. Voy; á la una, á las dos, 

á las tres! 

(Da un salto y viene á caer donde está Ruperto, pi- 
sándole en un pié.) 

Rup. ¡Uy, mi tobillo! 

Rosa. Has visto qué bien le doy? 

es el salto del carnero. 
Rup. He visto estrellas con sol. 

Ya tengo el cuerpo de golpes 

que es una desolación. 
Rosa. Anda, agáchate y te salto. 
Rup. Á mí? no estoy de ese humor. 

(Qué marimacho! ¡Dios mió!) 
Rosa. Nadie á saltar me ganó. 
Rnp. Y esas son todas sus gracias? 
Rosa. No; si aun tengo una porción: 

bailo, monto, pinto, canto; 

en gimnasia bago furor. 

Pero hablemos de otra cosa. 
Rup. Ya tiene cuerda el reló. 
Rosa. Nos sentaremos. 
Rup. Corriente. 

Rosa. Á mí déjame el sillón: 

sé galante con las damas; 

trae una silla. 



— 24 — 

:'..r. Ya voy. 

(Si querrá á mí esle trastuelo 
enseñarme educación.) 

(Se sientan.) 

Flos v. Como vamos á casarnos... 

Rup. Si? (Me parece que no.) 

Rosa. Te explicaré mi programa. 

Rup. (También esta?) 

Rosa. Pues, señor, 

primero: haremos la vida 
de la gente comm'il faut, 
y tendremos cuarto aparte; 
yo e! mejor y tú el peor: 
y solo entrarás á verme 
cuando te llame, ó si no 
pasándome antes recado 
con mucha anticipación. 

Rup. ¡Bravo! 

Rosa. Á mí el lujo, es sabido, 

me gusta de un modo atroz. 

Rup. (Pues te quedas con el gusto 
si lie de comprártelo yo. 

Rosa. Necesito tres doncellas 
francesas, es de rigor; 
planchadora, peinadora, 
costureras una ó dos, 
y ademas un lacayilo, 
pero como un cañamón, 
para ir tras de m llevando 
mi perrito y mi albornoz. 

Rup. Me parece poca gente. 

(Menos tiene un batallón. 

Rosa. Pondremos trapecio en casa. 

Rup. Habrá títeres; ya estoy. 

Rosa. Verás cuánías planchas ago. 

Rup. Pues seria algo mejor 

que Jas planchas las tomaras 
para hacer tu obligación. 

Rosa. Si á tí no te necesito. 

Rup. Pues me marcho y se acabó. 

Rosa. Yo trabajo en el trapecio 
con mi pri mo Salvad or. 



Rip. Hola! 

Roba. Es rnuy guapo y me quiere 

con todo su corazón; 

y si tú vieras qué bien 

nos arreglamos los dos! 
Rup. Si, en? Pues entonces, niña, 

basta de conversación; 

trabaja en la cuerda floja 

con tu primo Salvador. 
Rosa. Con que no quieres casarte 

conmigo? 
Rip. Mil veces no. 

Rosa. Qué infamia! Mal caballero, 

mal hombre, mal español! 
Rüp. Y me voy en este instante. 
Rosa. Inicuo, vil seductor! 
Rüp. Dejaré antes cuatro letras 

á tu papá... 
Rosa. Cursilón! 

Rip. Diciéndole que me marcho, 

que él será un hombre de pro, 

pero que sus tres gemelas 

ahuyentan á un batallón. 

Que renuncio á ser su yerno, 

y que sepa que me voy 

muerto de hambre, y por contera 

resentido el esternón. 

Dónde hay un tintero? 
R, s\. Ahí dentro. 

(Colateral derecha.) 

ip. Pues corro. 
osa. Haz algún primor. 

Salta como los caballos. 

(Rosa se adelanta, coge una silla y li pane delante 
de la puerta. Ruperto que se dirigía apresuradamen- 
te hacia ella, se ve precisado á saltar. Rosa cierra la 
puerta.) 

Rup. Aqui me d snuco. 
Rosa. Adiós. 



ESCENA XIV. 

ROSA y JUANA. 

Rosa. Pues señor, la cosa marcha; 

siga la broma hasta el fin. 

Juana, Juana, es necesario 

que bo vuelva mas aquí. 
Icana. {Por el foro.) Ser >-::.:. jué ha ocurrido? 

se ha roto algo ese infeliz? 
Rosa. Una falda. Ah! y los quevedos 

de papá: volando has de ir. 
Juana. Por el aire. (Es un cohete.) (vdse.) 
Rosa. Todo el plan está en un tris. 

No escribe poco de prisa! 

(Mirando al cuarto de la derecha.) 

pues pronto concluye asi. 
Juana, despacha. Qué posma! 
todo lo va á descubrir! 
Juana. Aqui está todo. 

(Saliendo coa la falda y el pañuelo, que ayuda apo- 
ner á Rosa.) 

Rosa. A y. qué calma! 

Juana. Si usted es un polvorín. 

Rosa. Pronto, la falda, e! pañuelo. 

Soy una mujer de pluma. 

Juana. Que sale ya el puerco espin. 

Rosa. Pues, fámula, parte ai punto. 

Juana. Pero... 
Rosa. Vete. 

Juana. Ya me fui. (váse por el foro.) 

ESCENA XV. 

ROSITA y RUPERTO. 

Rui*. Le he escrito cuatro verdades, 

y ahora me vuelvo á Madrid. 
Rosa. Alto: do vais? 
Rup, Eh? otra niña! 

líbreme Dios! 



— 2: 



Rosa. 


Alto ahí. 


Rup. 


Tengo prisa. 


Rosa. 


Caballero, 




no sea usted incivil. 


Rup. 


Usté es la que falta? 


Rosa. 


Justo; 




Paquita. 


Rüp. 


Lo presumí. 




(Pero como se parecen 




las tres; el mismo perfil... 




Abur. 


Rosa* 


Pero no merezco 




que me oiga usted? 


Rup. 


Oh! eso sí. 




(Vamos, esta es mas pacífica, 




y aun me puede convenir.) 


Rosa. 


Conque usté es Ruperto? 


Rlp. 


El mismo 


Rosa. 


Yo en mi novela del Cid 




tengo uq verdugo Ruperto. 


Rlp. 


Y qué me cuenta usté á mí? 




(Ya fui demooio, payaso, 




y ahora verdugo: es subir.) 


Rosa. 


Usté escribe? 


Rup. 


Si, señora. 


Rosa. 


En verso ó en prosa vil? 


Rup. 


Letra inglesa, y muy torcida. 


Rosa. 


Usté es vulgus en latin. 


Rup. 


(Pues esta es por otro estilo; 




al menos me hará reir.) 


Rosa. 


Pero, en fin, nos casaremos. 


Rup. 


Usté y yo? 


Rosa. 


Lo espero asi. 




Desprecia, usté ámis hermanas... 


Rup. 


Eso no quiere decir... 


Rosa. 


Vamos á ser, Rupertito, 




la pareja mas feliz... 




Ni Abelardo y Eloísa, 




ni Eüsena y Amadis, 




Dulcinea y don Quijote, 




Lindaraja y Boabdil... 


Rut». 


Echa. 



28 

Rosa. Psiquis y Cupido, 

Matilde y el marroquí, 

los amantes de Teruel, 

de Chinchón y de Guadix... 
Rup. Si, justo; y el moro Muza, 

y el enano Pirlimpin. 
Rosa. Pudieron jamás amarse 

con mas fuego y írenesí 

que nosotros, que seremos 

el olmo tú, y yo la vid. 
Rup. (Yo seria un alcornoque 

si fuera á elegirte a tí.) 
Rosa. Dirán, Paquita y Ruperto, 

los amantes de Madrid. 
Rup. Pues harán mal en decirlo, 

porque yo me iré á Pekín. 
Rosa. Haríamos una vida 

espiritual. 
Ri"p. Oh! eso sí. 

Rosa. Y (rescribiendo... 
Rup. Y yo barriendo. 

(Qué bonito porvenir!) 
Rosv. Tú me inspirarías odas, 

silvas, canciones sin lin; 

soneto: «Á mi amado esposo.» 

elegia: «Á su nariz.» 

letrilla: «Á su barba negra.» 
Rup. Pues es un grano de anís. 
Rosa. Sobre todo por la noche. 
Rup. Mucho; á la luz del candil. 
Rosa. No; de la luna que rueda 

en su carro de zafir. 
Rup. Qué carro? Puede que ahora 

vaya ya en ferrocarril. 

(Pues señor, no cabe duda; 

esta está mala de aqui.) 

(iíeñalando la fren te . ) 

Rosa. Yo con la pluma en la mano, 
y la vista en el cénit, 
y el corazón palpitante, 
con entusiasmo febril, 
diria á mi musa: «baja, 



— 29 - 

inspiración, ven á mí; 

dame, dame el fuego sacro 

que en el pecho siento heivir.» 
Rup. (Y yo con un acebuche 

te diría: «voy á tí; 

toma, toma, iiija del Pindó. 

esta zurra estudiantil.») 

Á Leganés, que es buen pueblo, 

se debe usté ir á escribir; 

se casa usté con Apolo 

y se ha salvado el pais. 
Rosa. Con que no iremos al tálamo? 
Rup. No tal; ya lo decidí. 

Mi mujer no ha de hacer coplas, 

sino estofado ó budín. 
. Rosa. Estofado! horror! pues huye, 

huye, insensato, de aqui, 

y no profanes los manes 

de Calderón ó Shaskespeare. 
Rup. Qué me cuenta usted, señora? 
Rosa. Bien dijo el sabio Merlin; 

nose hizo la miel, etcétera. 
Rüp. Gracias. 
Rosa. Excuso seguir. 

Rup. V yo excuso ser mas largo, 

y me evaporo. 
Rosa. Si? 

Rüp. Si. 

Adiós, Safo con pollera! 
Rosa. Aparta! 
Rup. Ingenio sutil! 

Y expresiones al Pegaso, 
que estará ya hecho un rocin. 

ESCENA XVI. 

DICHOS y JUANA. 

Juana. El amo y don Luis. 

ROSA. ¡AJl! (vásepor la izquierda.) 

Rup. Espera. 

Es don Justo? 



-~ 30 — 
Juana. Si, señor. 

(Yáse por la izquierda-) 

Rup. Me pilla de buen humor: 

ahora me oirá aunque no quiera. 

ESCENA XVII. 

D. RUPERTO v D. JUSTO. 



Justo. (Por el foro.) Dónde está? en la sala? 
Rup. Si. 

(D. Justo va á abrazar á D. Ruperto; pero este le de- 
tiene con el ademan; separándoso un poco.) 

Justo. Ruperto, no me conoces? 
Rup. Pero no dé usté esas voces, 

que no hay ningún sordo aqui. 

Á qué viene tanto grito? 
Justo. Te burlas, picaronazo? 

No quieres darme un abrazo? 
Rup. Como es usted tan bonito... 
Justo. (Estará hablando de veras? 
Rup. (Asi, firmes; bala rasa.) 
Justo. Sabes que estás en tu casa. 
Rup. Bonita casa de fieras. 
Justo. Ruperto, estás enfadado? 

no comprendo ese desvio. 
Rup. Qué quiere usted, amigo mió; 

me encuentro muy mal templado. 
Justo. Nos tuteábamos antes. 
Rup. Mal hecho. 
Justo. Perdone usted. 

(Vuelve cerril.) 
Rup. No hay de qué. 

(Qué cumplidos tan cargantes.) 
Justo. Hablemos claros, Ruperto, 

y á un lado las burlas deja; 

tienes de mí alguna queja? 
Rup. Friolera! 
Justo. Pues no acierto .. 

Como en tu carta leí 

que te encontrabas molido, 

mañana pensé haber ido 



á verte; yo soy asi. 
Rup. Usted es hijo de su madre, 

y será un santo varón; 

pero en punto á educación, 

no ha sabido usted ser padre. 
Jüíto. Cómo? (Adonde irá á parar?) 
Rup. Tiene usted tres pimpollitos... 
Justo. Yo? 
Rup. Que están pidiendo á gritos 

el sistema celular. 

Son las tres hijas de Elena, 

y hay un refrán... 
Justo. Sé cuál es!... 

Rup. Que dice, tres eran tres, 

pero ninguna era buena. 

Como, en fin, hablando en plata, 

no es crimen que yo no quiera 

esposa titiritera, 

ni santa, ni literata; 

con todo desinterés 

y en lenguaje liso y llano, 

renuncio á la blanca mano 

de cualquiera de las tres. 
Justo. Me deja usté hablar? 
Rup. Ya acabo. 

Luego, son muy gastadoras; 

y yo me encuentro á estas horas 

aspergis, sin un ochavo. 
Justo. Si? (Loco y pobre! qué ganga!) 
Rup. Y hay primos. 
Justo. Hombre, por Cristo! 

Rup. Y las niñas, por lo visto, 

tienen muy ancha la manga. 

Ademas... 
Justo. Ahora hablo yo; 

que estas cosas son formales; 

ó usted no está en sus cabales, 

ó no lo entiendo si no. 

Nunca oí tanta tontuna. 

Cuándo le hice yo promesas, 

ni qué tres hijas son esas, 

si vo solo tenso una? 



— 52 — 

Rup Una sola? 

Justo. Si, señor. 

Rup. Esa no cuela: no es cierto. 

Justo. Pero, oiga usterj, don Ruperto, 

quién lo ha de saber mejor? 
Rup. Usted á mí no me la da. 

Yo he visto á las tres gemelas. 
Justo. Imposible! 
Rup. Tres chicuelas. 

Justo. (Me falta paciencia ya! 

Está loco rematado!) 

Su mal de usted es muy grave. 
Rup. Vaya un padre, que no sabe 

las hijas que Dios le ha dado. 
Justo. Salga usted de aqui, ó si no... 
Rup. Si no qué, don Zampabollos? 

á usted y á sus tres pimpollos 

los meto en un puño yo. 
Justo. Fuera, ó llamo á los criados. 

Insolente! 
Rup. Trapalón. 

Justo. Perulero. 
Rup. Culebrón! 

ESCENA XVIII. 

DICHOS, JUANA y ROSA. 
Ambas por la colateral izquierda. 

Rosa. A! orden los diputados! 

Rup. Yo tengo razón. 

Rosa. Ninguna. 

Usté sin causa se irrita, 
aqui están Rosa y Paquita, 
y Anita, las tres en una. 
Soy cómica de afición. 

Juana. Y por eso no es extraño, 
que haya salido el engaño 
á la mayor perfección. 

Justo. Mas cuál era tu interés? 

Rup. Justo. 



La cosa es bien clara; 
para que no se casara 
con ninguna de las tres. 
Yo amo á un joven, Luis Morales, 
de familia muy decente; 
ayer mismo cabalmente 
le han dado veinte mil reales. 
Él, satisfecho y ufano, 
ahora en el tren ha venido; 
y ahí fuera está decidido 
á pedir á usted mi mano. 
Mas como yo estoy aquí, 
papá le dirá que nones. 
Pues se hace usted ilusiones, 
porque le diré que sí. 
Bueno; de insistir no trato: 
pierdo una cómica; y qué? 
Yo cómica? y qué es usted? 
un mal bufo caricato. 
Y si el fingir se condena, 
sobran mujeres falaces; 
que hay en el mundo disfraces 
mas cómicos que en la escena. 
Morena de aire travieso, 
que al blanquear su perfil, 
por darse cal con exceso, 
lleva la cara hecha un yeso 
como peón de albañil, 
y asi gastando careta, 
que nunca la cara dio, 
brilla por falsa y coqueta, 
esa pintada veleta 
es mas cómica que yo. 
Mamá, que semanalmente 
da, por buscar un galán 
para su niña impaciente, 
bailes con agua caliente, 
que ella llama tés dansants, 
y cacareando harturas, 
por lucir trajes de gro 
lleva el estómago á oscuras, 
esa madre probaturas 



es mas cómica que yo. 

Sania de puertas afuera, 

(jue edificando á los fieles 

va al rosario la primera, 

y á un San Juanilo de cera 

hace gabanes de pieles; 

y á otro Juanilo en su casa 

compra también paleto!, 

aunque por santo no pasa; 

esa bruja monda y rasa, 

es mas cómica que yo. 

Casada que al teatro va 

con el primo y el esposo, 

y tanto rubor le da, 

que siempre gritando está 

«qué inmoral! qué escandaloso!» 

y á espaldas de su marido, 

sordo desde que nació, 

dice á la una al consabido, 

esa virtuosa de oido, 

es mas cómica que yo. 

Y si por la negra honrilla, 

santa, casada, mamá, 

ó niña con cascarilla, 

al oír esta letrilla 

por aludida se da; 

y exclama en tono indigesto 

(y el proverbio le gustó) 

«no aplaudir! qué malo es esto!» 

le diré, aunque tuerza el gesto, 

que es mas cómica que yo. 



FIN. 



Habiendo examinado este proverbio; no hallo 
inconveniente en que su representación sea au- 
torizada. 

Madrid 7 de Octubre de i 865. 

El consorcio teatros, 

Ar7 hio Ferhíf bu r.>!>» 



i y María, 
id en 1848. 
ida vista de pájaro, 
obre hojuelas, 
res de Polonia, 
a!! ó la Emparedada. 

y Blanco. 

no se entiende, ó un hom- 

timido. 

za contra nobleza. 

todo orólo que relace. 

».U. 

£lto de enmienda. 

á rio revuelto, 
la y por él. 

íeridas las de honor, 6 el 
bravio del Cid. 
puerta del jardin. 
so caballero es D. Dinero. 
>s veniales. 

y castigo, ó la conquis- 

Ronda. 

)nvido al Coronel)., 
mucho abarca. 
lerte la niia! 
es el autor? 



¿Quién es el padre? 

Rebeca. 

■Rival y amigo. 

Su imagen. 

Se salvó el honor. 

Santo y peana. 

San Isidro (Patrón de Madrid) 

sueños de amor y ambición. 

Sin prueba plena. 

Sobresaltos de un marido. 

Tales padres, tales hijos. 
Traidor, inconfeso v mártir. 
Trabajar por cuenta ajena. 
Todos unos. 



ün amorá la moda. 

Una conjuración femenina. 

Ln domine como hay pocos 

Un pollito en calzas prietas.' 

ün huésped del otro mundo 

Una venganza leal. 

Una coincidencia alfabética. 

una noche en blanco 



Cno de tantos* 
Un marido en suerte. 
Una lección reservada. 
Un marido sustituto. 
Una equivocación. 
Un retrato á quemaropa. 
iUn Tiberio! 
Un lobo y una raposa. 
Una renta vitalicia. 
Una llave y un sombrero. 
Una mentira inocente. 
Una mujer misteriosa. 
Una lección de corte. 
Una falta. 

ün paje y un caballero. 
Un si y un no. 
Una lágrima y un beso. 
Una lección de mundo. 
Una mujer de historia. 
Una herencia completa. 
Un hombre fino. 
Una poetisa j su marido. 
¡ün regicida! 

Un marido cogido por los cabe- 
llos. 

Ver y no ver. 

Zamarrilla, ó los bandidos de la 
Serrania de Ronda. 



ZAEZUELAS. 



a y Medoro. 
ie buena ley. 
mas leo. 



na la Gitana, 
v Marte. 
Flora. 



lando. 

iriquita. 

santo, ó el Alcalde pro- 



iller. 

*ino. 

fodeuna ópera. 

ero y la maja. 

I del hortelano. 

¡a y en Marruecos. 

en la ratonera. 

lo moDo. 

> de carnaval. 

io Idrama lírico.) 

Jon do la Rioja (Música) 

UíU de Letorieres, 



El mundoá escape. 
El capitán español. 
El corneta. 
El hombre feliz. 
El caballo blanco. 
El Colegial. 

Harry el Diablo. 

Juan Lanas. [Música.) 
Jacinto. 

La litera del Oidor. 
La noche de ánimas. 
La familia nerviosa, ó el suegro 
ómnibus. 

Las bodas de Juanita. {Música. I 
Los dos flamantes. 
La modista. 
La colegiala. 
Eos conspiradores. 
La espadado Uernardo. 
La hija de la Providencia. 
La roca negra. 
La estatua encantada 
Los jardines del Buen Retiro 
i.oco de amor y en la corte 
La venta encantada. 



La loca de amor, olas prisiones 
de Edimburgo. 
La Jardinera (Música) 
La toma de Tetuan. 
La cruz del Valle. 
La cruz de los Humeros. 
La Pastora de la Alcarria. 
Los herederos. 

Hateo y aatea. 
Moreto. (Música. 

Nadie se muere hasta que Dios 
quiere. 
Nadie toque á la Reina. 

Pedro y Catalina. 

Por sorpresa. 

Por amor al prójimo. 

f al para cual. 

Un primo. 

Una guerra de familia. 

ün cocinero. 

Un sobrino. 

Un rival del otro mundo. 



^¿ e A^ Kh ^ eBm ^ á ^ nM&útid ' CaIlGdel PeZ ' nÚm -' í0 ' 



PUNTOS DE VENTA. 



Madrid: Librería de Cuesta, calle de Carretas, núm. 9. 



PROVINCIAS. 



Adra Robles. 

Albacete Pérez. 

Alcoy Martí. 

Algeciras Almenara. 

Alicante Ibarra. 

Almería... Alvarez. 

Avila López. 

Badajoz Ordoñez. 

Barcelona Sucesor de Mayol. 

Ídem Cerda. 

"Bejar Coron. 

Bilbao.., Así.uy. 

Burgos Hervías 

Cáceres <, Valiente. 

Cádiz Verdugo Morillas 

y compañía. 

Cartagena Muñoz García. 

Castellón. Perales. 

Ceuta Molina. 

Ciudad-Re 1 Arellano. 

Ciudad-Rodrigo.. Tejcda. 

Córdoba Lozano. 

Coruña Lago. 

Cuenca Mariana. 

Ecija Giuli. 

Ferrol Taxonera. 

Figueras Bosch. 

Gerona Dorca. 

Gijon Crespo y Cruz. 

Granada Zamora. 

Guadalajara Omina. 

Habana. Charlain y Fernz. 

Haro Quintana. 

Huelva Osorno. 

Huesca Guillen. 

I. de Puerto-Rico. José Mestre. 

Jaén Idalgo. 

Jerez Alvarez. 

í .eon Viuda de Miñón. 

Lérida Sol. 

Logroño Verdejo. 

Lorca Gómez. 



Lucena Cabeza. 

Lugo Viuda de Pujol. 

Mahon Vinent. 

Málaga Taboadela. 

Ídem Moya. 

Mataró Clavel. 

Murcia Hered.de Andrion 

Orense Robles. 

Orihuela. Berruezo. 

Osuna Montero. 

Oviedo Martínez. 

Palencia Gutiérrez é lujos. 

Palma Gelabert. 

Pamplona , . Barrena. 

Pontevedra Verea y Vila. 

Pto. deSta. María. Valderrama. 

Reus Pnus. 

Ronda Gutiérrez. 

Salamanca Huebra. 

San Fernando. . . Martínez. 

Sanlúcar.. k Esper. 

Sta. C. de Tenerife Power. 

Santander Hernández. 

Santiago Escribano. 

San Sebastian . . . Garralda. 

Segorbe Mengol. 

Segovia Salcedo. 

Sevilla Alvarez y comp. 

Soria Rioja. 

Talavera Castro. 

Tarragona Font. 

Teruel Baquedano. 

Toledo Hernández. 

Toro Tejedor. 

Valencia Mariana y Sanz. 

Valladolid H. de Rodríguez 

Vigo , . . . Fernandez Dios. 

Viílan. 3 y Geltrú . Creus. 

Vitoria lllana. 

Ubeda.... Bengoa. 

Zamora Fuertes. 

Zaragoza Lac.